sábado, 24 de enero de 2009

Vete a un Convento!

Ofelia: Querido señor, ¿Como has estado?, Despues de tantos dias.
Hamlet: Te doy humildes gracias, bien Ofelia.
Ofelia: Señor, conservo de tí algunos recuerdos que hace tiempo deseaba devolverte. Te ruego que los admitas ahora.
Hamlet: ¿Quien yo? Jamás te dí recuerdo alguno.
Ofelia: Señor, sabes muy bien que sí, y acompañando tus presentes con frases de tan dulce aliento, que los hacían ser muchos más preciosos. Ahora que ya han perdido su perfume, vuelve a tomarlos: porque para un corazón noble los más hermosos presentes pierden su valor cuando ya el que los entrega no muestra afecto. Ahi tienes señor!
Hamlet: Ja, ja ¿Eres honesta?
Ofelia: ¡Señor!
Hamlet: ¿Y hermosa?
Ofelia: ¿Qué quieres decirme?
Hamlet: Que si eres honesta y hermosa, tu honestidad no debería admitir trato alguno con tu hermosura.
Ofelia: Señor, ¿Podría tener la hermosura mejor trato que con la honestidad?
Hamlet: Evidentemente, porque el poder de la hermosura convertirá a la honestidad en algo insignificante. En otro tiempo, te amé Ofelia.
Ofelia: Ciertamente, señor así me lo hiciste creer.
Hamlet: entonces no debieras haberme creído, porque la virtud no puede injertarse en nuestro viejo tronco sin que nos quede algo de su antiguo sabor.
Yo no te he querido nunca.
Ofelia: Tanto amor ha sido mi engaño.
Hamlet: Vete a un convento. ¿por qué quieres ser madre de pecadores? Yo mismo soy medianamente bueno, y sin embargo, podría acusarme de ciertas cosas, que sería mejor que mi madre no me hubiese parido. Soy muy soverbio, vengativo, ambicioso, con mas pecados sobre mi alma, que pensamientos tengo para expresarlos, imaginacion para darles forma, o tiempo para ejecutarlos.
Somos todos unos malvados: no confíes en ninguno de nosotros, ¡vete, vete a un convento! (Se oye un ruido) ¿Donde esta tu padre?
Ofelia: en casa, señor.
Hamlet: Entonces que le cierres bien todas las puertas, para que no haga el tonto más que en su propia casa. Adiós.
Ofelia: ¡Oh santos cielos, socórranle!
Hamlet: Si te casas, quiero darte este consejo; aunque seas tan casta y pura como la nieve, no te librarás de la calumnia. ¡Vete a un convento!, vete adiós. Y si es forzoso que te cases, cásate con un tonto, porque los hombres inteligentes saben muy bien en qué clases de monstruos los convierten ustedes. ¡A un convento, vete, rápido y listo! ¡Adios!
Ofelia: Poderes celestiales, ¡devuélvanle la razón!
Hamlet: Tambien conozco sus adornos y caretas, Dios les ha dado una cara y ustedes se hacen otra. Andan coqueteando, mostrandose y hacen pasar su ligereza por ingenuidad. ¡Vete, ya me cansé de eso, eso es lo que me volvió loco!. Te lo digo, se acabaron los casamientos y de los que ya estan casados vivirán todos menos uno. Los demás se quedarán solteros. Al convento, ¡vete!

Igual que Hamlet (sombrío y atormentado) se deshace es esta escena de toda posibilidad de una felicidad al lado de Ofelia, podemos deshacernos de ciertas adicciones, poco a poco, simplemente haciendonos los locos...

4 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Eso lo he pensando yo mas de una vez.... irme a un convento para poder estar rodeado de mujeres...
jajajajaj
Saludos

Ayshane dijo...

jajajajajajaaj es que me parto chiquillla!!!!

besitos grandotes...

Ego... dijo...

Pues no se yo si hacerme el loco...

RequetePa dijo...

Jajajaja, Lo de irse a un convento para estar rodeado de MONJAS!!! no sé si sería productivo..tu verás.

Esta es mi escena favorita de Hamlet, no porque empiece con el famoso "Ser o no ser" (que he obviado porque está muy visto), sino porque es cuando Hamlet tiene que hacerse pasar por loco con la persona que menos le apetece hacerlo.
Bicos a todos.