domingo, 15 de noviembre de 2009

La Noches.

Cada vez son más largas. Oscuras. Empiezan a ser frias. Y aún así son la mejor parte del día. No pueden durar eternamente...



Tu mirada perdida en un mar de preguntas.
Desde la orilla grito si te hace falta mi ayuda
aunque tú no me veas yo estoy detrás de ti.
Con un agua tan limpia que cuida tu cuerpo,
poquito a poquito llegará el sufrimiento,
no sé si para entonces yo aún seguiré aquí.
Intentando escuchar veinte voces calladas
hoy trato de domar veinte yeguas doradas
como el sol por salir.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿no pueden durar eternamente?

No son canciones, son himnos, las de los Elefantes.

Y las negrillas -¿o negritas?-, por si acaso, warning cuando llevan mayúsculas -VER con tus propios ojos-, como la pista en el camino, no vaya a pasar desaprecibida.

Claro que sí. Es el valor de la amistad. No hay que estar, sino saber, remember Benedetti, en algún decálogo lo leí también, que puedes contar conmigo/contigo, desde Les Luthiers nunca sé.

No hace falta decirlo entre amig@s, por eso son tal, confianza absoluta, pero reconforta recordarlo, constatarlo, en momentos muy duros.

Orgullos@s, pues, tienen que estar tus amig@s, que no te fallen nunca.

Ahora recuerdo, y acabo, cómo me arroparon en mis dos muertes anteriores, mis anteriores lágrimas. Me doy cuenta ahora que no me dejaban un minuto solo, yo creo que hasta se turnaban, los muy cabrones.

Los quiero, aunque no los vea, no chatee con ellos, no los llame, porque saben, sabemos, que siempre estoy.

Pero yo soy raro, raro. Llámalas ocúpalas, confiésalas, apóyalas, a tus amistades, si tienes la mínima sospecha de que te necesitan, bueno, de que necesitan compañía. No sólo por necesitarlo, sino que, si son amig@s tuyas, tienen que ser buena gente.

Y perdona el consejo, amiga, estoy seguro de que ya lo estás haciendo.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Un dñia de estos, seguro que habra luz en tu ventana, y en ti misma. Por muy oscura que sea la noche.

Saludos y un abrazo.

RequetePa dijo...

Usted Sabe
que puede contar conmigo.
No hasta dos... ni hasta diez...
si no contar conmigo.

Siempre me gustará por estos cuatro versos en concreto.
Y no hace falta decirlo entre amigos, pero a veces, si las cosas no se dicen en alto, parece que no son ciertas del todo. El otro debe escucharlas, y tu debes oirtelas decir. Y aunque no los llames, ni chatees, si sabeis que estais ahí, a tan solo un silvido, es lo importante.
Todos somos raros, raros, y sin embargo, todos tenemos a alguien cerca que nos quiere igual. Lo que es peor: no quiere que cambiemos esas rarezas. Esa gente nos hace sentirnos en casa allá donde estemos.
No tengo nada que perdonar, amigo, los consejos son para escucharlos y usarlos ;)
Ultimamente escucho de nuevo a Elefantes sin cesar... quizá por la lluvia.

Prefiero seguir a oscuras una temporada más. De momento no enciendo luces...de momento.

Buena semana! bico a ambos.

Chan dijo...

Confieso que solo me he leido lafrase en negrita, y me recuerda un bedel que habia en mi instituto medio rarito de los de "oooig guapo que te llaman de direccionnnn", vamos, que escalofrios me dan.

Anónimo dijo...

¿no pueden durar eternamente?

RequetePa dijo...

No, no pueden. No hay parte del día que dure 28 horas... al menos no con el sistema de rotación actual.
Nada dura eternamente? Creo que no.
Muchos "noes", no?, asertividad pura y dura ;)