domingo, 19 de abril de 2009
Vulnerabilidad
sábado, 18 de abril de 2009
Oh Fortuna
O fortuna
Velut luna
statu variabilis,
semper crescis
aut decrescis;
vita detestabilis
nunc obdurat
et tunc curat
ludo mentis aciem
egestatem,
potestatem
dissolvit ut glaciem.
Sors inmanis
et inanis,
rota tu volubilis,
status malus,
vana salus
semper dissolubilis,
obumbrata
et velata
michi quoque niteris;
nunc per ludum
dorsum nudum
fero tui sceleris.
sors salutis
et virtutis
michi nunc contraria,
est affectus
et deffectus
semper in angaria.
Hac in hora
sine mora
corde pulsum tangite;
quodper sortem
sternit fortem,
mecum omnes plangite!
jueves, 16 de abril de 2009
Sacacorchos

Así de grande, y así de inconsistente.
A menudo me recuerdas a alguien...
GRANDEEEE la versión. MClan siempre serán especiales...
A menudo me recuerdas...a mi.
miércoles, 15 de abril de 2009
Interferencias...
lunes, 13 de abril de 2009
Bibidi Babidi Bu
Tengo un Hada Madrina.
No se parece en absoluto a la del video (ella no va encapuchada, ni es tan mayor); no me ha conseguido una carroza de una calabaza - tampoco soy Cenicienta - , pero siempre (y cuando digo siempre es SIEMPRE) está cuando hace falta, y sin tener que pedirselo.
domingo, 12 de abril de 2009
Aún sigo balanceandome.
sábado, 11 de abril de 2009
Las tv tienen sentimientos.
Tal vez no existas, ante la duda un sueño.
Llamame...casi no recuerdo tu voz.
No, espera! Mejor no...
Quiero escucharte...
No, aunque no deba suplicarte
ven, dímelo una vez.
Aunque tal vez deba indignarme
hazlo otra vez.
Y aunque sea sólo un gesto
un guiño, sólo un beso
inténtalo una vez...
viernes, 10 de abril de 2009
Tiene pastillas para no soñar?
Virgilio
El sueño es el alivio de las miserias de los que las tienen despiertos.
Miguel de Cervantes
Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.
Leonardo da Vinci
La ciencia no me interesa. Me parece presuntuosa, analítica y superficial. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas todas que me son preciosas.
Luis Buñuel
Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. ...
Si tú quieres, eso no será un sueño.
Theodor Herzl
Los hombres que sueñan de noche se despiertan al día siguiente para descubrir que todo era vanidad. Más los soñadores diurnos son peligrosos porque pueden vivir su sueño con los ojos abiertos, a fin de hacerlo posible.
T. E. Lawrence
Para que el sueño, la riqueza y la salud se disfruten de verdad, es necesario interrumpirlos.
Jean Paul Richter
Bien haya el que inventó el sueño, capa que cubre todos los humanos pensamientos, manjar que quita el hambre, agua que ahuyenta la sed, fuego que calienta el frío, frío que templa el ardor.
Miguel de Cervantes
Immanuel Kant
martes, 7 de abril de 2009
Estoy viejuna
sábado, 4 de abril de 2009
Arbol Centenario
Los pies de este Carballo, plantado por mi bisabuelo (el padre de mi abuelo paterno) fueron el lugar de descanso de muchos de los habitantes de mi pueblo durante años. La gente aprovechaba su sombra en los meses calurosos. Alguna vez se vió a alguien sacar fotos a este vetusto árbol cuando su imagen era la de un carballo redondo, achaparrado. Hace unos días lucía esbelto, con sus ramas más altas casi rozando las estrellas.
El Verdadero Valor del Anillo
- Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
- ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después... Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
- E... encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas-.
- Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.
¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.
- Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
- ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
- ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven-.
- Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente...
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.
Un poco de autoestima a estas horas? Si, gracias.




